Y Diego no jugó
Qué mazazo cayó en Argentina. Es verdad. Diego no tiene sistema. Pero sí tiene una idea de juego. Su idea es jugar sin sistema. Diego cree, creyó, que con la inspiración y la genialidad de sus individualidades se podía ser campeón del mundo. Para Diego, los jugadores SON el sistema, o a la inversa. Murió en la suya.
Es imposible que Maradona los hiciera jugar diferente. Porque para eso tendría que dejar de ser él. En un momento todos le creímos, quien esto escribe incluido. Se pasó al elogio tan rápido como se olvidaron las críticas después de los primeros goles en Sudáfrica.

Sería muy injusto recaer en este momento sobre los jugadores argentinos o su entrenador con tremendo resultado puesto. Mucho más injusto aun cuando fue el equipo que más al frente fue hasta el partido de cuartos de final, el que selló su eliminación del Mundial ante la poderosa Alemania.
El hechizo de Diego Maradona llegó sólo hasta que Argentina enfrentó a un equipo de verdad. Ya ante México se habían visto las debilidades de la Albiceleste, enmascaradas por un grosero error arbitral y el harakiri azteca, lo de Alemania fue la consecuencia lógica: no se puede ganar un Mundial sin entrenador.
“Fútbol Nuestro que estás en los Canchas,
Ningún jugador se merece más haber hecho historia en un Mundial que Sebastián “el Loco” Abreu. En el mundo, quedan pocos jugadores como él. Capaz de ser geniales hasta el punto de lo incomprensible. Capaz de intentar lo impensable, sin importar las consecuencias. Capaz de disfrutar el fútbol como debería ser.